Plan parroquial 2013-2017

OBJETIVO GENERAL

PARROQUIA DE LA SAGRADA FAMILIA PERÌODO 2014-2017

Desde la misión continental:

Evangelizar integralmente nuestra parroquia, impulsando los valores familiares en la sociedad; imitando a Jesús como hermano y buen pastor, a San José como padre protector y a la Santísima Virgen María como unificadora de la Iglesia, promoviendo desde la fe, el servicio a los más necesitados.

Objetivo específico 1

 

Fortalecer la familia transmitiendo la fe a las siguientes generaciones, evangelizándola desde la parroquia, anunciando el Kerigma con las visitas familiares para formar desde la oración y la Misa dominical nuevas comunidades donde surjan vocaciones al servicio de la iglesia y de la sociedad.

Objetivo específico 2

 

Motivar a los jóvenes de las comunidades de la parroquia a participar en nuevos grupos juveniles para que conozcan el amor de Dios en la Iglesia, y tengan vida digna para ayudarlos a descubrir su verdadera vocación.

Objetivo específico 3

 

Promover una catequesis misionera, creando nuevos centros de evangelización kerigmàtica para formar nuevas comunidades que participen en la misa dominical, logrando una conversión personal que los lleve a vivir su fe en la vida cotidiana.

 


QUE NO SEPA TU MANO IZQUIERDA LO QUE HACE LA DERECHA

Pbro. Lic. José de Jesús Gutiérrez G.

Hemos vivido desde el 7 de septiembre del 2017, en nuestra diócesis de Tehuantepec, en muchos pueblos del istmo de Tehuantepec un gran duelo por la pérdida de hermanos y hermanas que el Señor ha llamado a su presencia y de casas, edificios o iglesias que junto con los lugares de trabajo o estudio eran puntos de encuentro de cada uno de nosotros. Otros hemos quedado heridos en el alma y emocionalmente estamos todavía sufriendo. Pero poco a poco, con la fé puesta en Dios y con una actitud RESILIENTE hemos podido enfrentar la adversidad con creatividad, solidaridad y esperanza.

Durante estas semanas hemos visto a muchos hermanos de las parroquias y pueblos de la región del Istmo, de Oaxaca y de todo México como del extranjero ofrecer una caricia a los que sufren. Eso demuestra de qué estamos hechos, podemos hacer mucho bien por nosotros mismos y por los demás. Por eso no tenemos que quedarnos atrapados en el miedo o la inactividad o esperando a que otros vengan a hacer lo que nos toca realizar de manera responsable por nosotros mismos y por otros. Aceptamos la ayuda que se nos ofrece, pero al mismo tiempo como personas resilientes somos capaces de hacer un equilibrio perfecto entre lo que podemos hacer y lo que no podemos. En lo que se puede, nos ponemos en movimiento hacia los que nos necesitan, porque no hay persona tan pobre que no tenga algo que dar. En lo que no podemos, pedimos ayuda, porque no hay persona tan rica que no tenga necesidad. Leía un día esta frase que no recuerdo dónde la encontré: “El que tenga mucho, que dé mucho; el que tenga poco, que dé poco, y el que no tenga nada, que se dé a sí mismo que ya es mucho”

Y eso es lo que hemos visto en estos días, a jóvenes y niños, a adultos, a familias enteras y a organizaciones, iglesias católicas o evangélicas en un movimiento resiliente de servicio sin interés hacia los demás, porque bien nos dice Jesús. “que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha” Mt. 6,1-8. Pero no podemos quedarnos atrapados en la oscuridad del que no existe. De hecho, también Jesús dice, “ustedes son la luz del mundo”(Mt. 5,13-16), y tienen que brillar sus obras delante de la gente para que den gloria a Dios.

En un mundo tan globalizado donde las noticias, el conocimiento y la información corren tan veloces en el internet y en las redes sociales la Verdad del Evangelio pude divulgarse con más facilidad, pero otra cosa es caer en la trampa enfermiza de las personas que viven en una soledad y aislamiento autodestructivo que necesitan de una selfie para darse a conocer y sentirse vivos. Como cristianos queremos compartir lo que el Señor nos ha encomendado y agradecemos a Dios y a todos los que se han solidarizado de alguna manera con los que sufren y se han atrevido a compartir humildemente lo que hacen en favor de los demás para ser testimonio de vida y provocar una alabanza a Dios y al mismo tiempo para mover corazones a ayudar al prójimo que ha caído en desgracia. En nuestras parroquias, el Obispo, sacerdotes, diáconos, catequistas y católicos en general, nos hemos puesto movimiento cristiano hacia los que necesitan de nuestra ayuda y quiero reconocer este corazón generoso en todas las personas. Muchos en la sociedad han ayudado con corazón sincero, y eso hay que reconocerlo. Que Dios recompense a todos los que de una u otra manera han hecho algo o mucho de bien a los demás. A los que unidos en oración o acción son parte de este caminar donde juntos como hermanos vamos hacia la casa del Padre Celestial. Sigamos unidos en oración y en obras por los que sufren, hay mucho por hacer.